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viernes, 22 de febrero de 2013

Los 40 son los nuevos 30



El sueño de casi todas las mujeres es casarse a los 22 años, a los 30 ser toda una profesionista y además ama de casa y madre, la visión de los 40 es ser abuelita joven.
Quizá te interese: las celebridades encabezan el muestrario: Jennifer Anniston, Mónica Bellucci y Salma Hayek, por mencionar algunas.
No falta quien diga que su ejemplo no cuenta, porque ella tienes mucho dinero para pasar cuantas veces quieran por el departamento de hojalatería y pintura real o digital.
Pero más allá de la cuestión física, lo que proyectan se debe a un conjunto de eventos y variaciones en el curso vital.
La imagen actual de una mujer de 40, no tiene nada que ver a la de antaño, las expectativas son otras, siguen activas profesionalmente hablando, proyectan su vitalidad y su belleza sin complejos, se muestran más dueñas de su vida que una chica de 25 años, quizá porque hallan dejado atrás las presiones del sistema de valores.
Antes: tantos hombres como mujeres, pasan en un abrir y cerrar de ojos de la niñez a la vida adulta; los hombres vía el trabajo, las mujeres por la maternidad, aquellas que a los 15 años estaban pariendo a su primer hijo, hoy están en la flor de la adolescencia, con lo que la etapa adulta ha sido aplazada por lo menos otros 15 años.
La autonomía es uno de los favores que han hecho posible este desplazamiento de etapas, quienes tienen oportunidad de estudiar en la universidad, se unen a la vida profesional hasta los 23 años en adelante, les esperan contratos inestables, aprendizajes laborales, pagar la deuda de la universidad, hacerse de algunos favores.
Finalmente hacía los 30 la mujer se encuentra soltera, con autonomía económica, posibilidades de viajar y tiempo para si misma, inclusos ahora antes de invertir en una boda costosa, prefieren usar sus ahorros como inversión en una propiedad.
Estereotipo de la mujer exitosa: la llamada crisis de los 40 parece estar desplazándose hacía el siguiente folio (los 50) aunque eso no quiere decir que los 40 sea una etapa sin conflictos, por ejemplo, las mujeres que optaron por el matrimonio y la maternidad, en la treintena cuando entran a los 40 están concentradas en repuntar su vida profesional y lidiar con chicos adolescentes.
Así más que angustiarse por la vejez que viene, o endurecer su punto de vista, se ven obligadas a flexibilizar sus criterios, la presión ejercida por los más jóvenes puede ser motivo de angustia, pero también de aliciente para que muchas mujeres se den la oportunidad de explorar otras posibilidades y de salir de sus propios esquemas, desafortunadamente muchas mujeres de esta generación se le ha metido en el estereotipo de la “cougar” (pantera).
En general, se le llama colgar a una mujer madura, de más de 40 años, que se arregla, sale a divertirse por la noche y vive su sexualidad abiertamente sin importar la edad de los hombres con quien se relaciona, aunque la imagen de la pantera es elegante nocturna y sexual, los jóvenes suelen usarla con cierto desprecio, como diciendo “esas señoras debería estar cuidando nietos”.
Sexo seguro: la diferencia entre una mujer de 30 y una de 40, se vuelve más difusa: son maduras, no avejentadas, conocen su cuerpo, son dueñas de si, saben las barreras que pueden romper y gozan de se sexualidad abiertamente.